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Culturas

La feminidad persa a través del arte

La obra de Shirin Neshat está compuesta de contarios y contrastes dispuestos a reconciliarse: Oriente y Occidente; hombre y mujer o lo público y lo privado

Su último trabajo, "Womens without a men" cuenta la historia de cuatro mujeres en el Irán machista de los años 50

La figura menuda de Shirin Neshat es solo un un porcentaje pequeño de lo que representa su creación artística muy vinculada a su experiencia vital. Nacida en Irán en 1957, se trasladó con 17 años a Estados Unidos para estudiar arte en la Universidad de Berkeley (California). Con 32 años, Neshat volvió en 1990 al país que la vió nacer y encontró un Irán totalmente diferente tras la Revolución de los Ayatolás y la guerra con Irak entre 1980 y 1988. Un Irán con las calles llenas de chadores andantes en vez de mujeres y sujeto a las robustas leyes islámicas que motivaron a la artista iraní a buscar respuestas a través del arte, mostrar que los valores y la cultura persa no se corresponden con la cultura islámica.

Desde entonces, Shirin Neshat, impactada por la nueva configuración de Irán, centra toda su creación artística en el papel de la mujer a la que se le había negado su espacio en cualquier aspecto de la vida pública. Esta es la realidad que se muestra en su primer largometraje “Women without men“(2009), con pinceladas de realismo mágico y que cuenta la historia de cuatro mujeres iraníes que huyen de la sociedad machista de los años 50: una prostituta que detesta su cuerpo, una adolescente a la que violan, una mujer sucia y una señora de clase alta que abandona a su marido. La cinta está  basada en la novela de la escritora, Shanrnush Parsipur, también iraní, detenida y que posteriormente tuvo que exiliarse tras la publicación del libro.

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“Womens without men” consiguió el León de Plata en la última edición de la Festival de Venecia, donde mostró su apoyo a la Revolución Verde del pasado mes de junio y sobre las que destacó el resurgir de una nueva generación de mujeres en Irán que no tiene miedo a luchar con piedras en las manos.

Pero fue en 1997 cuando Shirin Neshat consiguió el reconocimiento internacional con la serie fotográfica “Women of Allah“(1993-97), donde retrata mujeres vestidas con chador y con caligrafías en farsi de poemas sobre amor y deseo escritos,  en su mayoría, por autoras iraníes sobre las únicas partes del cuerpo que la larga vestimenta deja al descubierto: la cara, los pies y las manos. Con esta imagen de una mujer persa, a la vez tradicional y valiente, que es capaz de empuñar un Kalashnicov y “morir por el amor a Dios”, Neshat reflexiona sobre la violencia y la feminidad. En esta serie construye una metáfora para mostrar cómo los hombres y las mujeres en Irán son iguales ante la guerra. Sólo ante la guerra, porque la mujer iraní está sometida al yugo masculino en una sociedad de un marcado carácter teocrático y patriarcal.

Su obra posterior, principalemente en vídeo, se contruye a fuerza de bellas metáforas contrastadas sobre la dura situación que viven las mujeres en Irán. En sus películas la artista iraní crea un universo poético a partir del recuerdo de aquella sociedad persa que conoció cuando era una niña, la actualidad de un país sobre el que cae la sombra del fundamentalismo y el terrorismo y al que observa con la mirada de aquella que vive en el exilio. Por esta misma razón, la obra de Sherat está compuesta de contrarios y constrastes dispuestos a reconciliarse: Oriente y Occidente; hombre y mujer, el ámbito de lo público y el de lo privado.

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Su primera videoinstalación “Turbulent” (1998) es una evidencia de estos constrastes, donde Shirin Neshat usa el blanco y negro y parte la pantalla en dos, en un lado, un hombre  canta un poema del siglo XVII a una cámara estática y ante un público masculino. En la otra pantalla, una mujer derrama sentimientos, sensualidad y libertad con una canción sin letra ante un auditorio totalmente vacío. En “Soliloquio” (1999) los contrastes beben de las diferencias culturales entre Oriente y Occidente, también a través de dos pantallas, una mujer recorre las calles de Irán y otra, las de Nueva York. En sus posteriores vídeos,  “Rapture” ( 1999) y “Fervor” (2000) rodados ambos en Marruecos, recupera los roles establecidos de hombres y mujeres en la sociedad islámica y afianza su estilo dentro del formato audiovisual, recurriendo nuevamente a la multipantalla, al blanco y negro y la compositora Sussan Deyhim, también iraní y con quien ya colaboró en “Turbulent”.

Shirin Neshat, que ha expuesto en varias ocasiones en Teherán pero crea, principalmente, en Turquía y en Marruecos, bebe del denominado nuevo cine iraní que tras la Revolución Islámica,  estuvo sujeto a reglas de control en la creación que respondieran a los códigos de morales establecidos, como que las actrices aparecieran vestidas con chador. Estas restricciones ha posibilitado que el cine iraní cree un lenguaje metafórico para decir lo que no se puede decir.


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2 comentarios

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