Culturas

Cierran salas de música, quiebran oportunidades

Organizar un concierto es difícil y eso lo saben, sobre todo, las bandas emergentes y alternativas que empiezan en el panorama musical nacional. El problema es que a una oferta muy reducida de sitios donde tocar se le añade una legislación municipal en Madrid que reduce licencias a las salas de música y prohíbe la apertura de nuevos locales en el centro.

Actualización 22 de Octubre 2013-

La Alianza Empresarial por el Turismo y el Ocio Nocturno ‘ProNOCHE’, la Asociación Estatal de Salas de Música en Directo (ACCES), la Asociación de Empresarios de Ocio Nocturno de la Comunidad de Madrid ‘Noche Madrid’, la Asociación de Salas de Música en Directo ‘La Noche en Vivo’ y la Asociació de Sales de Concert de Cataluña (ASSAC) llevaron a cabo ayer una concentración de protesta contra la subida del IVA al 21 por ciento en el sector del ocio y los espectáculos musicales, ante el Ministerio de Hacienda.

Los convocantes han destacado la “situación desesperada” del ocio y los espectáculos musicales tras la subida del IVA al 21 por ciento el año pasado, por lo que demandan una reunión urgente con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para analizar la situación del sector y la amenaza que suponen para el atractivo turístico de España.

Salvemos la Noche

01.10.2013 . ¿Cuántas noticias de salas que cierran nos llegan? ¿Cuántos conciertos no se pueden producir por dificultades administrativas o problemas con el Ayuntamiento? Quizás oímos menos noticias de las que realmente pasan, pero lo cierto es que el panorama de salas de música actualmente en Madrid es algo turbio.

Cristina Narea

Cristina Narea, cantautora chilena, componente de Be Water y presidenta de AMA (Autores de Música Asociados), reflexiona sobre la situación de la música en directo en la capital para incidir en la idea de que desde el Ayuntamiento de Madrid y el Gobierno “el mensaje es No a la cultura, no al acceso a la cultura.”, ya que, según afirma, “la música en particular es una herramienta poderosísima de educación, de motivación, de conciencia.” Para el cantautor dominicano Álex Ferreira, en España “se entiende la cultura como un lujo y cuando viajas un poco lo notas. La cultura está en retroceso.” El músico latinoamericano critica la situación de la música en vivo en nuestro país, afirmando que “está pasando por un momento difícil no solo para los músicos sino también para los promotores, dueños de salas, técnicos, locales de ensayos, estudios de grabación, discográficas, managers, tiendas de instrumentos y sobre todo el público.”  Uno de los procesos más importantes en el mundo de la música es el de enseñar al público el trabajo, la pasión que los músicos y músicas sienten, en un escenario. Sin embargo, ahora mismo existe, según Cristina Narea, un “peligro real” por “la falta de espacios de trabajo” porque no tienen “sitios donde tocar los músicos de Madrid.”

El pasado 17 de noviembre las autoridades municipales de Madrid aprobaron la Normativa del Plan Zonal Específico de la Zona de Protección Acústica Especial del Distrito Centro, un trabalenguas que se podría llamar Ley del Ruido, pero que con la excusa de procurar un nivel acústico óptimo en la capital, parece dispuesto a reducir la cultura musical. En el mismo, se especifican zonas de gran contaminación acústica en las que “no se admitirá la nueva implantación, ni la ampliación o modificación de locales o establecimientos […] de espectáculos públicos, esparcimiento y diversión […]. Esta prohibición incluye a las actividades de salas de fiestas, restaurante-espectáculo, café-espectáculo, discotecas, salas de baile y bares de copas – con o sin actuaciones musicales en directo.” Es decir, que se prohíbe la apertura de locales de música en directo en muchas de las zonas del centro de Madrid. Quizás este hecho no supusiese demasiado problema si no estuviésemos viviendo una época en la que los bares se ven forzados a cerrar por problemas económicos o son cerrados por ordenaciones de las organizaciones públicas. Éste es el caso de la sala Caracol que el 5 de marzo fue clausurada por el Departamento de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Madrid con motivo de “un uso no apropiado de actividad de la licencia”. La mítica sala madrileña, tras negociaciones con el Ayuntamiento, ha conseguido retomar su actividad a finales de mayo y no han querido hacer declaraciones al respecto por posibles complicaciones que se pudiesen ocasionar en el proceso de reapertura. Por su parte, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid no han accedido a hablar del tema tampoco.

Los chicos de La Raíz, grupo de música de Gandía que tenían previsto un concierto en la sala para el 10 de mayo para presentar su nuevo disco, opinan que “la sala Caracol es un referente para las bandas independientes y es donde la gente de Madrid está acostumbrada a acudir”. Tuvieron que cambiar el concierto a la sala Cats – propiedad de los dueños de la Caracol – pero que es un local que tiene naturaleza de discoteca y no de sala de conciertos. Para grupos como La Raíz que están dándose a conocer, que se cierren salas de música es perjudicial en el sentido que necesitan “locales donde expresar sus inquietudes”. Ellos y otros cientos de grupos de música alternativos son los perjudicados directos de las leyes dictadas por un Gobierno que legisla contra la cultura.

Cristina Narea, además, recuerda que el cierre de salas, por el motivo que sea, “afecta por un lado a los artistas, los músicos y los autores que no tienen donde mostrarse. A los propietarios de las salas y los trabajadores de estas salas. Afecta a la gente que vive en Madrid que tiene poco sitio donde ver en directo la gente local”. Actualmente dice la artista que “no hay sitios donde tocar y en los sitios donde tocamos a veces hay que pagar. O sea, no te paga la sala, tienes que pagar tú la sala. Tienes que pagar todo: tienes que componer, cantar, pagar el equipo, pagarle a la sala, descargar, recoger e irte a tu casa con menos tanto dinero. Es decir, es un peligro para todo, un peligro a nivel creativo por minar la cultura de un pueblo; es salvaje, es maquiavélico, es peligroso…”

La opinión de muchos grupos actuales al respecto es clara: autoproducción y autogestión. Producir tus propias canciones e ingeniártelas para mostrar tu trabajo donde sea. Los discos no se venden ya casi y los conciertos son los lugares ideales para montar la mesa y vender esos discos que, por desgracia, acumulan polvo en las tiendas; otra razón más para considerar el cierre de salas como un hecho preocupante. Cristina apunta que algunos grupos optan por los “conciertos en casa” que se difunden rápidamente por el boca a boca y recuerda que en la capital hay muchos bares y salas para tocar ‘en versión reducida’ y para acústicos; es decir, sitios con un escenario reducido en el que sólo caben dos o tres artistas, como es el caso del Búho Real.

Álex Ferreira compara la situación de los conciertos y giras en España con la que vive en otros países y en América. El cantautor hace una afirmación rotunda, cree que el trato por parte del Gobierno español a la música es muy diferente al del resto de países, “En otros países a lo mejor te ignoran del todo, pero en España te la ponen cuesta arriba todo el rato.” En cuanto al posicionamiento de España en cuanto a destino de artistas internacionales, lamenta que se impidan conciertos y la gran subida del IVA. Advierte que las medidas tomadas por el Gobierno español fuerza a que “a los promotores y artistas internacionales ya no les conviene tanto venir, y España queda muy mal cuando estos artistas de renombre anuncian sus giras europeas y no incluyen España. Da un poco de vergüenza.”

La música es un instrumento de expresión y protesta fundamental; siempre lo ha sido. Sin embargo, en España parece que hay un desprestigio a la profesión. Muchos profesionales se quejan de que no tienen un marco legal, una ley de la música que ayude a dignificar la profesión. Como dice Cristina, “hacia los trabajadores del arte y la cultura hay un desprecio. ‘¿Tú eres músico? ¿Y en qué trabajas?’ ‘No, mira, yo trabajo en esto’. Hay un estereotipo metido en la gente de que son artes menores.” Hay mucho potencial en la música española y una corriente alternativa muy rica musicalmente, pero que lucha por seguir haciendo lo que puede en un panorama en el que no se venden discos y se ponen muchas dificultades para actuaciones en directo.                                                                                            

Subida de IVA

La situación quedaría así, sino fuese porque el Gobierno en septiembre decidió aplicar una de las medidas más drásticas y que más han afectado a la cultura en los últimos años. El 1 de septiembre del pasado año, el tipo impositivo a la cultura pasó a ser de reducido a general, con lo que se gravan conciertos, venta de discos y el resto de fuente de ingresos para artistas con un 21% de IVA. Ya el año pasado, antes de la subida de IVA, la Asociación de Promotores Musicales (APM) informó mediante un comunicado que “la subida del IVA al 21% sobre el precio de la entrada, sumada al 10% de canon por derechos de autor que carga la SGAE – la más alta de Europa- afectará directamente al público consumidor, haciendo disminuir sustancialmente el número de asistentes a los conciertos de música en vivo, provocando la caída de ingresos por concierto y haciendo inviable la promoción de espectáculos en nuestro país, lo que provocará el cierre de empresas del sector y la pérdida de miles de puestos de trabajo.”

Un pronóstico muy acertado, ya que en su IV Anuario de la Música En Vivo publicado en 2013 la APM cuantificó de 28,92% la caída de recaudación neta de la música en vivo los cuatro meses siguientes a la subida del IVA. Su director, Pascual Egea, en el mismo informe comenta que la industria parecía recuperarse y amoldarse a la nueva situación cuando el Ministerio de Hacienda decidió cambiar el tipo impositivo de la cultura de un 8% a un 21%. Se reajusta la música en vivo de bien cultural a entretenimiento, un hecho que parece no ser adecuado al contexto ya que el sector cultural español genera el 3% del PIB (por encima incluso del sector energético). Así España aparece en el mapa europeo como uno de los países con el IVA cultural más alto sumado al canon más elevado.

El problema al que se enfrenta la música en vivo es el cómo subir el precio de las entradas cuando el público no tiene dinero para pagar o no está dispuesto a pagar más. La solución acaba repercutiendo en los principales afectados de todas las medidas: pagar menos a las bandas. Esas bandas que parece que no venden discos, a las que se les pone trabas para tocar y que incluso tienen que pagar para tocar en los locales. No obstante, no sólo les afecta a los grupos emergentes nacionales, sino que el panorama musical se resiente cuando grupos internacionales borran de su mapa de giras nuestro país porque saben que tocando aquí perderán dinero.

Mientras tanto, el ministro de cultura, José Ignacio Wert, en el mismo Anuario del que venimos hablando se limita a “animar la promoción de la música en directo” y presumir de dos proyectos apoyados por el Ministerio, el concurso Girando Por Salas (que da la oportunidad a grupos con menos de dos discos editados de tocar en varias salas de nuestro país) y el Premio Nacional de las Músicas Actuales. Como nos vienen acostumbrando, desde el Gobierno evitan ciertos temas y lanzan cortinas de humo, incitando a esfuerzos que ya resultan muy difíciles para un panorama cultural acosado por todos los costados.