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Culturas

Belli lleva la utopía feminista a su nueva novela

En El país de las mujeres la escritora nicaragüense recrea como sería un estado gobernado exclusivamente por mujeres.

Apuesta por el felicismo como nueva doctrina política que se ocupe de la vida cotidiana de la gente, en lugar de geopolítica o macroeconomía.

¿Se imaginan un país dónde las mujeres tomaran el poder absoluto? ¿Dónde superaran el feminismo para imponer la doctrina del felicismo? ¿un país dónde los centros de trabajo tuviesen guarderías para que las madres y padres trabajadores dejasen a los niños y los pudiesen ver a la hora del café, o escaparse del trabajo para darles el pecho? ¿dónde los violadores fueran expuestos en jaulas en las calles para que sintiesen la vergüenza que les queda en la piel a sus víctimas?

El país de las mujeres ha recibido el premio hispanoamericano de novela, La otra orilla 2010, elegido entre 615 manuscritos.

Eso y mucho más es lo que propone El país de las mujeres, la última novela de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, publicado en agosto por La Otra orilla. Esta autora, militante sandinista en los 70 y 80, revolucionó la poesía centroamericana con su primer libro de poemas Sobre la grama (1972) al abordar sin tapujos el cuerpo y la sexualidad femenina. En sus libros, siempre ha mantenido una perspectiva emancipatoria y feminista. Ahora, la autora del famoso poema “yo bendigo mi sexo”, vuelve a la carga al proponer a través de la ficción un estado donde gobiernan solamente las mujeres.

“Recurro a mi imaginación de novelista, recurro a la historia, a la ley de las probabilidades, la dialéctica y los imprevistos; recurro a mi fe en la vida y a sus sorpresas(…) Me digo que la más seria epidemia y la enfermedad contra la que hay que vacunarse, es la indiferencia. Sigo entonces viviendo, creyendo, escribiendo”, escribía en junio la escritora en su blog.

Y realmente el libro que entonces estaba a punto de publicar, es una vacuna contra el cinismo. Ante la corrupción, violencia, machismo y pobreza endémica que corroen a los países latinoamericanos, Belli receta una administración basada en el cuidado y la sensualidad. A través de un intento de asesinato y un análisis clarividente de la idiosincrasia femenina, Belli plasma con gran habilidad literaria su utopía en Faguas, un alter ego literario de Nicaragua, que ya usó en La Mujer Habitada (1988). Este país, como la mayoría de los latinoamericanos tiene para la escritora “una mentalidad como de mujer dependiente y abusada”, fruto de las corruptelas de los hombres que han ostentado el poder hasta ahora, ante lo que un grupo de féminas emancipadas deciden organizarse para recuperarlo. Para ello conforman el Partido de la Izquierda Erótica, el PIE, un partido que pretende cuidar el país como si se tratara de la casa. Ya en su manifiesto se comprometen a “limpiar este país, barrerlo, lampacearlo, sacudirlo y lavarle el lodo hasta que brille en todo su esplendor. Prometemos dejarlo reluciente y oloroso a ropa planchada”. Su bandera es un pie con las uñas pintadas, pues parten de la idea que las mujeres deben empoderarse, ponerse de pie, y con un pie delante del otro, hacer camino.

“Hay un potencial extraordinario en la participación de las mujeres en la sociedad que no lo hemos percibido porque realmente no lo hemos hecho aún plenamente. Participamos siempre con una carga gigantesca, obligaciones domésticas, con los niños,… la sociedad no nos ayuda. Si el mundo fuera diseñado por las mujeres, todos los empleos tendrían unas guarderías maravillosas, por ejemplo. ¿Porqué vamos a ir a trabajar y dejar a nuestros hijos en la casa? Lo dejamos en la guardería del trabajo, trabajamos, y en la hora del café vamos a ver a nuestra criatura. Habría unos cubículos especiales donde la mujer pudiese tener a su niño a la orilla, o unos cubículos de lactancia materna, donde te llevasen a la niña desde la guardería para que le dieses el pecho. ¿Porqué no existen esas cosas? De eso se trata el PIE, tenemos mucho que darle al mundo pero no se lo damos porqué estamos atrapadas”, explicó Belli en la presentación de su libro en la Feria de Guadalajara.

Belli siempre ha mantenido en su literatura una perspectiva feminista y de justicia social. Foto FIL / Diego Zavala Scherer.

Pero la idea del PIE se remonta a años atrás. Es un pequeño homenaje a un colectivo de mujeres nicaragüenses que se organizaron después del triunfo de la revolución sandinista bajo la inspiración de un poemario de la guatemalteca Ana María Rodas, Poemas de la izquierda erótica, un manifiesto poético sobre la sexualidad de la mujer en los años 70. “En los 80, un grupo de mujeres que participamos en el Frente nos empezamos a juntar porqué veiamos que la Revolución -como suele suceder en las revoluciones- nos estaba desplazando poco a poco y no ponía la problemática de la mujer en un lugar central sino que la aplazaba para cuando pasaran todas las cosas importantes que había que hacer. Nosotras discutíamos que cosas podíamos hacer desde nuestro lugar o trabajo particular”, recordó Belli.

Y algo parecido hacían las mujeres que conforman el PIE en la novela, hasta que aprovechan la popularidad de una de ellas, Viviana Sansón, una reconocida presentadora de televisión, para conformarse como partido y hacer una particular campaña de proselitismo político, enfocada especialmente al sexo femenino. Parten de la premisa que las mujeres son mayoría en la sociedad y que si consiguen juntarlas a todas podrían ganar, pero realmente ni ellas mismas creen poder romper la estructura bipartidista y caciquil de la democracia de Faguas. Hasta que la naturaleza intercede por ellas. A pocos días de las elecciones, un volcán explota y sume el país durante tres días en una nube tóxica. Cuando amaina la neblina las ONGs de ayuda internacional descubren que el humo desplomó considerablemente los niveles de testosterona y por eso, los hombres no dan pie con bola durante semanas. A partir de este acontecimiento casi paranormal, el PIE logra ganar las elecciones y conforma un gobierno compuesto únicamente por mujeres, desde el escalón más bajo del funcionariado hasta la Presidencia y el Consejo de Ministras. Aún así Belli asegura que no cree en un poder excluyente, su medida es solamente temporal. “La idea del PIE es reformular totalmente el poder. Los hombres se han organizado entorno a él durante muchísimos siglos y ahora la mujer que accede tiene que comportarse como hombre para ser aceptada.  Nosotras queremos un estado, un gobierno y un poder de otro signo y los hombres crean una distorsión en el panorama. Estan queriéndonos decir constantemente como hacer las cosas. Entonces la presidenta del libro les manda a descansar todos temporalmente. Los hombres también necesitan una reeducación, saber lo que es el hogar, estar con sus hijos, esa experiencia de lo doméstico ha sido una gran pérdida histórica para los varones”, aseveró.

Con medidas como esta, las mujeres del PIE bautizan su corriente como felicismo. A diferencia de otras ideologías, el felicismo no se preocupa por la macroeconomía ni la geopolítica, sinó que se centra en mejorar la vida cotidiana de la gente desde la premisa de la equidad y el desarrollo social. Es la propia apuesta personal de Belli, quién pese a haber militado y gobernado con los sandinistas de los 80, se distancia muchísimo del gobierno actual de Nicaragua, presidido por Daniel Ortega. “Es triste ver que la izquierda latinoamericana está volviendo a los lugares tradicionales, a reeditar muchos comportamientos y planteamientos de un sistema que ya habíamos dado por fracasado. El socialismo y el comunismo tienen ideas muy bellas, pero implica anteponer lo colectivo a lo individual y llevan ímplicitamente a ciertas pérdidas de libertades. El gran reto de este tiempo es lograr una justicia social colectiva al mismo tiempo que se respeta la libertad individual”, espeta.

Al ser preguntada sobre porqué un partido de la izquierda erótica y no un partido feminista, Belli  defiende el PIE como algo “más gozoso”. Se define feminista de la diferencia, y defiende la feminidad y la sensualidad de sus personajes como una toma de distancia del feminismo radical. “Frecuentemente se asume la feminidad como una carga, como una victimización, y lo que las mujeres del PIE plantean es que vivamos la feminidad como una maravilla, como un orgullo”, argüye.

Otra de las reformas del PIE en el poder es la legalización del aborto. “Hay situaciones donde no puedes tener un hijo, y ahí es donde entra la medida del aborto inevitable, pero si la sociedad no te penalizara por ser madre, si te diera la posibilidad de tener un hijo y de criarlo y de tener esas compensaciones,… pero las mujeres hemos estado tan obsesionadas por entrar al mundo del hombre que hemos entrado de cualquier manera, y ahora, en Europa por ejemplo, las mujeres cada vez tardan más a tener hijos”, defiende esta madre de un chico y tres chicas.

En la presentación de El país de las mujeres, Belli se mostró risueña y entusiasmada con el recibimiento de su idea de un gobierno únicamente femenino. Foto FIL / Ana Cristina Rodriguez Martínez

Para facilitar la crianza, el PIE crea guarderías y comedores comunitarios en los barrios, además de una asignatura de maternidad obligatoria en la educación secundaria. Además, . promueve la participación doméstica de los hombres a partir de un reality show donde gana uno que narra las tareas domésticas como si de un partido de futbol se tratara.

Obviamente no todo es de color de rosa ni violeta. Una gran parte de los hombres y un sector de las mujeres se resisten al desafío al status quo que supone el PIE. “El machismo tiene para rato porqué es una situación muy cómoda para los hombres y no la van a dejar soltar así nomás, pero definitivamente hemos avanzado, sobretodo en la conciencia de las mujeres. Aunque todavía todas tenemos un poquito de esa mujer bien portada, esa conciencia que dice que cocinés, que lavés los platos,… ya no tenemos la mentalidad pasiva y sacrificada de antes”, considera Belli.

Así las cosas parece difícil llegar a un país como el que propone Belli, pero mientras seguimos soñando con su literatura, la escritora ha creado un portal de internet, que sirva como plataforma global del PIE. “Estamos en un mundo hipercomunicado, con grandes problemas de la humanidad que nos conciernen a todos y sin embargo seguimos operando como pequeñas islas, ¿qué hacemos para romper ese aislamiento, entre unas y otras culturas? Y en el caso de las mujeres, a todas nos pasa lo mismo en todos lados. Así que nos juntamos en esta pagina web que es como un salón virtual de reuniones donde nos podemos discutir y cada quién aplica lo que le guste donde quiera, y no hay más límite que la imaginación. Esa fue la idea del partido global. El perfecto partido de las que no queremos estar en un partido”, explica Belli.

Para los hombres que quieran adherirse asegura que en esta etapa inicial “solo se admiten como observadores, con voz pero sin voto y además tienen q aceptar el título de mujeres honorarias”, y ríe con sus grandes labios rojo carmín.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

3 comentarios

  1. Es todo un lujo encontrarse con esta maravillosa historia.
    La Vida desde “el otro lado”. El lado de las que mantienen y alumbran la mayor Esperanza. Renovación.
    No hay día que no recibimos desde el alma femenina, un amanecer.
    Ser mujer y sentir todo tu potencial, tu visión única; sentir esa responsabilidad maternal hacia otra Era de los pueblos, es una corona, de flores o estrellas. Es poner la primera piedra en nuevos fundamentos.

  2. Carolina

    Me parece muy curioso que coincida en el tiempo con un libro como Capitalismo gore, incidiendo en las mismas ideas desde el ensayo filosófico. Maravilloso artículo, muchas gracias.

  3. Marcela

    Parece ser un libro interesante en el que se plantean ideas que no son tan utópicas, para que la mujer pueda compatibilizar más su vida personal y profesional. Excelente la primera foto, la de Diego Zavala! buen artículo!!

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