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Culturas

¿Tú tienes muertos?

El documental Los caminos de la memoria es el testimonio de los testigos del franquismo

La memoria, a menos que ya falle, no deja lagunas. No deja tampoco fosas. Lo remueve todo, incluso la tierra baldía. La Ley de la Memoria Histórica se proponía atestiguarlo y en su lugar ha constatado el frágil equilibrio en que nos sosteníamos. El último capítulo, el proceso contra el juez Baltasar Garzón, vuelve a probarlo.

“España entera está llena de fosas. No sé cuando dejaremos de hacer exhumaciones”, se confiesa Francisco Etxebarría, médico forense encargado de desenterrar gran parte de las fosas de la península, uno de los protagonistas del documental Los caminos de la memoria. Las cifras son insoslayables, hablan de miles y miles de desaparecidos, encarcelados, ejecutados… José Luís Peñafuerte, hijo de exiliados y director del documental, recorre los caminos que conducen a todos ellos. Son escenas líricas, poderosas, terriblemente desoladoras. Visitar en la noche la ciudad consumida por la guerra mientras las voces te acosan enunciando uno a uno los delitos que cometieron aquellos que hoy ya no la habitan. Asistir al relato de la detención de los padres de Ampelio Antón, quien lo recuerda ante los encargados de arañar la tierra y sacar sus huesos. Recorrer los pasillos, las celdas de la ya derruida cárcel de Carabanchel a la vez que lo hacen los antiguos presos del Régimen que un día las ocuparon. Lo que queda entre escombros y huesos, en cualquier caso, es la fuerza y dignidad de los que todavía recuerdan. El director reúne aquí a inmarchitables monumentos de la resistencia antifranquista, el poeta Marcos Ana y el dramaturgo Jorge Semprún, junto a otras figuras anónimas como Natividad o Ampelio, huérfanos de la Guerra Civil. Algunos de ellos participan también en las clases sobre la guerra que José Luís Sánchez, profesor de Historia de un instituto de Getafe, ha preparado para sus alumnos de bachillerato.

Marcos Ana y Jorge Semprún observan la demolición de la cárcel de Carabanchel, en Madrid, símbolo de la represión franquista

Después de la proyección, Peñafuerte nos reconocía ser consciente de “la necesidad de pedagogía que esta película puede aportar en estos momentos tan complicados, tan importantes, tan frágiles”. La casualidad ha hecho coincidir el estreno de Los caminos de la Memoria con la imputación del juez Garzón y tanto la productora como el director han querido sumarse a los actos de apoyo al magistrado. Marcos Ana, que encabezó la manifestación del pasado sábado en Madrid contra la “impunidad del franquismo”, se mostraba convencido tras ver el documental, “yo creo que la película va a ser un elemento muy positivo en estos momentos de confusión en que la gente no tiene una opinión formada sobre el proceso contra Garzón. Por encima de los laberintos jurídicos, lo que está claro es que investigar el franquismo no es un delito, es una obligación. La Amnistía de carácter nacional no tiene potestad para prescribir los crímenes contra lesa humanidad”.

Investigar el franquismo no es un delito, es una obligación

Pelear contra los que imponen el olvido y lograr a la vez una obra memorable, sensible, dotada para la reflexión. Los caminos de la Memoria es el testimonio de un tiempo que no ha terminado de pasar para esos ojos testigos de la represión, de la impunidad, del exilio y, claro, de la muerte. Testigos ahora de las numerosas sendas que regresan a la memoria, a la suya que es también la de todos. Ya lo decía Marcos Ana sentado en un pupitre como el resto de alumnos; “no es una vida singular, es la vida de una generación”.

Desde las carreteras que conducen a los campos que han guardado todo este tiempo esos cuerpos hasta los versos de Jorge Semprún, Marcos Ana, Adolfo Sánchez Vázquez y tantos otros exiliados y represaliados por la Guerra Civil. Sin olvidar a la clase que asiste atentamente a las lecciones del maestro. “¿Tú tienes muertos?”, pregunta José Luís Sánchez a uno de sus alumnos. El profesor sabe cómo implicarles en el tema pero algunos se resisten a “desenterrar viejas heridas”. Y al igual que el maestro combate la indeterminación o la evasión, Peñafuerte ha elegido contundentes argumentos que obligan a detenerse, a reconsiderar. El profesor reconocía el revelador ejercicio que ha supuesto para él y para sus alumnos formar parte del proyecto, “lo que van descubriendo durante el tiempo que dura la grabación es que casi todos tienen muertos, la guerra es tan brutal que las historias también llegan a sus familias. No se trata de buscar un espíritu de revancha, se trata de conocer la realidad. Hay al menos 100.000 desaparecidos, al menos 100.000 familias con derecho a saber donde están. Todos los muertos son iguales y encontrarlos fortalecerá nuestro sentido de la libertad, de la justicia. Porque al final la búsqueda es un asunto de justicia”.

Los caminos de la memoria se estrenó el pasado viernes en los cines Verdi de Madrid y Barcelona. Podrá verse también en San Sebastián a partir del 28 de abril. Más información.

4 comentarios

  1. He decidido plantar cara a la desmemoria y ponerle rostro a los huesos de mis muertos: http://bit.ly/dj3vHe

  2. Si quieres conocer los nombres y apellidosde las víctimas de la represión fascista (franquista) en Gijón los tienes ordenados alfabteticamente en http://www.asturiasrepublicana.com/represion.asp

  3. Aurora F.

    Afortunadamente no tengo muertos de la guerra civil, pero recuerdo como si lo oyera ahora mismo a mi abuelo Camilo contarme como los apresaron y los llevaron en tren de carga hacia los campos de concentración del sur de Francia, como saltaron del tren en marcha, atravesaron los pirineos andando de vuelta a casa, y era un chaval de no más de 20 años. Me encantaría volver a escuchar sus historias mientras comía su sopa saladísima, no soltaba el salero su porrón y su tajada de pan de pueblo con la chulla jamón.Gracias abuelo eras muy auténtico, nunca ovidaré todo lo que me contaste.
    Pero si tuviese muertos por el franquismo o la guerra movería cielo y tierra para encontrarlos eso lo tengo clarisimo, al igual que pediría la justicia que se merecen todos ellos. No hay derecho que 35 años después de la muerte de un indeseable bajito y cabrón que mató en 3 años más gente que la dictadura de Argentina o cualquier otra guerra, un verdadero ASESINO. Ya es hora que los que tengan muertos en sus familias tengas la justicia que se merecen empezando por un entierro digno, por reconocer los hechos, y por saber y eliminar a los culpables que queden sean quien sean y tengas la edad que tengas a ellos eso no los importó para matar mujeres, niños, hombres….
    JUSTICIA YA PARA LOS OLVIDADOS DE LA GUERRA…

  4. Artesano

    Mi comentario pretende generalizar sobre la cultura de la muerte.
    Para mí es imcomprensible el interés en localizar el cadáver o sus restos de nuestros muertos en casos en que ello representa gran dificultad técnica o un coste económico importante.
    Me parece que hay ciertas contradicciones:
    ¿Cuantos restos mortales acaban en fosas comunes al cabo de los años por el coste económico de la sepultura individual?
    ¿Cuantas visitas hacemos a las tumbas de nuestros antepasados?
    ¿Dónde estamos guardando las cenizas del incinerado?
    Con todo el respeto para los que piensan diferente en tema tan delicado, mi opinión es que a los muertos, sean de la guerra civil o de un avión que se accidenta en mitad del oceano, hay que dejarlos en paz pero nunca olvidarlos.
    El olvido es la verdadera muerte.

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