Cooperación

Una pintura que elimina a brochazos el Mal de Chagas

Una familia en una comunidad guaraní del Chaco Boliviano, donde la mayoría de la población está afectada por el Mal de Chagas, debido a la pobreza que hace anidar a las vinchucas. Foto: Rosa Castro.

“Es increíble que tras 100 años de descubrir la enfermedad Mal de Chagas, todavía haya gente que se esté muriendo por este bicho, llamado vinchuca, que habita en las casas más indignas de América Latina”. Así se manifiesta la científica Pilar Mateo, que desde hace 13 años centra su trabajo en buscar una solución a esta enfermedad, que afecta a unos 18 millones de personas en el mundo y otros 100 millones están en riesgo de contraerla, en las zonas de todo América, predominantemente en lugares rurales pobres, donde habita este insecto: chozas o cobertizos de adobe. Estas cifras aportadas por la Organización Mundial de la Salud suponen el 25% de la totalidad de la población latinoamericana.

La científica valenciana Pilar Mateo.

Esta Doctora en Químicas se interesó por esta patologia desde que en 1995 un médico boliviano le solicitó su ayuda. “Aprovechando mi experiencia investigadora diseñé una pintura resinosa que incorpora inhibidores de quitina o reguladores de crecimiento, ecológicamente aceptable que resulta eficaz para controlar directamente la presencia de artrópodos, A nadie se le había ocurrido mezclar insecticida y pintura”, explica  esta científica  que comenzó con pintura insecticida que funcionaba bien en laboratorio, pero que creaba resistencias, hasta que consiguió crear un control regular del ciclo de los insectos.

Esta enfermedad parasitaria tropical, descrita por primera vez en 1909 por el médico e infectólogo brasileño Carlos Chagas, se ha convertido en uno de los mayores problemas de salud pública y de extrema gravedad del cono sur. De ahí la importancia de los trabajos que realicen los investigadores en este tema, porque “no existe vacuna y para el tratamiento se utilizan medicamentos muy antiguos, con numerosos efectos secundarios”, señala  Pilar Mateo, , que asegura que aunque ya haga un siglo de la existencia de esta enfermedad, los gobiernos “se limitan a realizar fumigaciones con insecticidas”, que generan resistencias de los insectos, entrando en un “circulo vicioso”, al precisar cada vez de más productos químicos para controlar la presencia de las vinchucas en los domicilios. “Así unos salvan la cara mostrando que fumigan todos los años y otros sufren las consecuencias de vivir condenados a servir de alimento de los chinches”, señala esta científica que no cree en las estadísticas públicas, que demuestran que el control de la enfermedad está casi solucionado, porque “la realidad se hace de nuevo insoportable y se recurre otra vez a fumigar”, asegura rotunda.

Imagen de recogida de vinchucas en un domicilio, que posteriormente se pintará con producto Inesfly, por parte del equipo técnico boliviano de Pilar Mateo. Foto: Rosa Castro.

Pero en un mundo globalizado como el nuestro, las enfermedades viajan cada vez más por todo el mundo. En España se calcula que 68.000 personas -latinoamericanos que han llegado a España con la enfermedad- pueden padecerla. “como ocurre en la gripe aviar o en el sida. Cada vez que brota una enfermedad en alguna parte del planeta poco después reaparece en otro extremo del mundo”, señala esta científica.

En los últimos años, Pilar Mateo y su equipo han pintado, con brocha en mano, un total de 12.000 casas en el territorio guaraní del llamado Chaco boliviano. “Hemos constatado que en las casas que se han pintado han desaparecido tanto las vinchucas adultas como los huevos y larvas que se esconden en el adobe de las paredes y el techo. Además, el tratamiento de las zonas externas de las casas ha permitido erradicar la presencia de estos chinches de las casas”. Esta convivencia con los indígenas le ha valido que se la conozca como “la científica que se volvió indígena” y ser nombrada Embajadora honorífica del Pueblo Guaraní para la Unión Europea.

En la ciencia, hay una competencia feroz por conseguir fondos y por contar con el mayor número de publicaciones científicas, pero ” eso dificulta el trabajo conjunto” de entomólogos, parasitólogos, médicos e investigadores para buscar soluciones reales y eficaces en enfermedades asociadas a la pobreza, las denominadas “enfermedades olvidadas”. La experiencia de trabajo de campo en comunidades indígenas y en poblaciones de países como Bolivia, le ha servido a Pilar Mateo, trabajar directamente sobre el terreno y “encontrar más fácilmente soluciones”. Así, en el control de la vinchuca “hemos visto que es tan importante pintar las casas como los peridomicilios cercanos donde los guaranis guardan a los animales. Allí se refugian los chinches a la espera de poder volver a entrar en las casas”, explica, lamentando la excesiva lentitud existente en los tiempos que van desde la investigación básica a la aplicación de soluciones eficaces. “Se hacen demasiados ensayos con protocolos muy complejos y nadie parece nunca fiarse de los resultados de las pruebas realizadas. Sólo grandes multinacionales se atreven a trabajar en este terreno, con el único interés del beneficio monetario de la investigación. En mi caso todas las investigaciones las he realizado con fondos propios con la dificultad añadida que eso supone”, confiesa.

En las comunidades guaranís del Chaco Boliviano, la científica Pilar Mateo y su equipo, examinan viviendas de adobe y proceden a controlar la vinchuca, con la aplicación de pintura insecticidad. Foto: Rosa Castro.

Tras todos estos años de investigación, Pilar Mateo ha logrado crear micro encapsulados bio poliméricos Inesfly especializados en la lucha contra vectores que transmiten otras enfermedades endémicas como malaria. Sobre esta enfermedad, hace unos meses la revista internacional “Malaria Journal” publicó dos artículos firmados por varios investigadores, entre ellos el Pierre Carnevale y Santiago Mas Coma, director del Departamento de Parasitología de la Universidad de Valencia y presidente de la Federación Europea de parasitología. Estos expertos validaban los resultados favorables del uso de Inesfly en el control del mosquito Anopheles, transmisor de la malaria, a raíz de los resultados de un proyecto de investigación realizado por esta universidad española junto con el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo (IRD) de Francia, con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID).

“Este ensayo abre la puerta para la realización de la última fase requerida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para avalar el uso de este producto que puede suponer un hito muy importante para el control de la malaria”, señalan estos investigadores. Esta eficacia de este producto también se está validando actualmente para el control del mosquito mosquito Aedes, transmisor del dengue, en poblaciones del estado mexicano de Tabasco y de Bolivia.

Los científicos Pilar Mateo y Javier Lucientes escuchando a los técnicos del proyecto Inesfly, para aplicar protocolos comunes en la lucha contra el dengue. Foto: Rosa Castro.

En este país, la investigadora Pilar Mateo junto con Javier Lucientes, doctor en Veterinaria y profesor titular de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, han puesto en marcha un proyecto científico internacional para luchar contra el dengue, contra el dengue, la fiebre amarilla y otras patologías víricas, que afectan no sólo a países en vías de desarrollo, sino también a países avanzados como España. Esta iniciativa ha sido posible por el apoyo del Departamento de Ciencia, tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón. Se denomina “Aedes Norte-Sur”, se desarrollará a lo largo de tres años, con la financiación de Ibercaja.

El objetivo principal es frenar la incidencia del dengue, que según datos de la OMS, ha aumentado extraordinariamente en los últimos decenios: Unos 2,5 mil millones de personas corren el riesgo de contraer la enfermedad. Para conseguirlo, esta investigación se centra en prevenir y erradicar el insecto que provoca esta pandemia, propio de zonas tropicales y subtropicales, sobre todo en los lugares más pobres de Asia y América del Sur, que ya ha llegado a zonas de Europa y Norteamérica.

Todo esta labor de compromiso por investigar las llamadas “enfermedades olvidadas” o de pobreza, le ha valido a Pilar Mateo para que hace unas semanas fuera elegida una de las 10 Académicas e Investigadora más influyentes de España, según el portal de Internet Mujeres & Cía., que elaboró un ranking de LasTop 100 Mujeres Líderes en España, en ámbitos que van desde la cultura hasta el periodismo. Entre la científicas, estaba Margarita Salas, investigadora honorífica en el Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” .

Ahora, esta científica ha creado la Fundación Ciencia y Conocimiento en acción (CYCA), para trabajar e impulsar proyectos contra las enfermedades endémicas en los países más necesitados tanto desde el punto de vista de la prevención como de la curación de las personas ya afectadas.