Cooperación

Somos los de una sola pierna

Así se llaman a sí mismos el equipo de futbolistas amputados de Sierra Leona

Son jóvenes víctimas de la guerra civil que han encontrado en el fútbol una salida profesional

http://blip.tv/file/3666640

‘Somos los de una sola pierna’ dice el himno que cantan antes de empezar el partido. Los jugadores del Single Leg Amputee Sport Club (Club Deportivo de Amputados de una sola Pierna) no se andan con eufemismos. Los brazos y las piernas que les faltan les fueron arrebatados durante la guerra civil que vivió Sierra Leona durante más de diez años. Por aquel entonces eran niños o adolescentes.

Víctor Musa no tiene pierna izquierda pero eso no le impide recorrerse el campo de una punta a otra a toda velocidad acompañado por el ruido que hacen sus muletas y por el polvo que levantan cuando las clava en la tierra. Víctor pisó una mina. “Era un niño. Iba andando, la pisé y salté por los aires, fue la Cruz Roja la que me llevó al hospital”. Ya no había nada que hacer. Su propia experiencia y el haber perdido a gran parte de su familia en la guerra le marcó durante años. “El equipo me ha devuelto la vida” dice mientras recuerda con un sonrisa cómo fueron los comienzos. “Cuando empecé a jugar con la muleta me caía siempre, una y otra vez”. Fue una cinta de vídeo la que animó a intentarlo. “Vimos una película en la que amputados como nosotros jugaban al fútbol. Los copiamos, empezamos a practicar y aquí estamos hoy”. Son profesionales.

El grupo está de visita en España. El domingo jugaron un partido de fútbol contra un grupo de periodistas. Los que han venido son sólo una representación de los más de 250 miembros que tiene esta asociación deportiva que crearon en 2001. La organización cuenta con programas educativos y becas para la formación de niños y jóvenes amputados. Muchos tuvieron que dejar sus estudios a un lado durante la guerra civil y ahora los han retomado. “Hay demasiada gente que necesita ayuda y pocos recursos. El gobierno nos apoya, claro, pero no nos da dinero. Queremos conseguir microcréditos para que puedan montar sus propios negocios, sobre todo los que tienen familia” nos cuenta Mambud K. Samai, uno de sus coordinadores. “Los consejos también son parte del proyecto. Los amputados piensan que se les acaba la vida, pero aquí están juntos, se apoyan unos a otros y comparten sus experiencias”.

Estirando antes del partido (Lydia Molina)

Jabati es el portero. No queda un centímetro bajo el larguero que no tenga bajo control, a pesar de que sólo tiene una mano, la otra se la cortaron siendo adolescente. También intentaron arrancarle la que conserva pero no lo consiguieron y ahora una cicatriz le recuerda aquellos días. La guerra en Sierra Leona dejó miles de muertos y más de dos millones de desplazados (casi un tercio de la población del país). El Frente Unido Revolucionario utilizaba la mutilación de civiles como arma de guerra, 20,000 civiles fueron amputados con machetes y hachas. Cuando acabó el conflicto fueron trasladados a campos para amputados, allí se conocieron muchos de los que hoy forman el equipo.

Su vida no es fácil en Sierra Leona.”Los amputados son rechazados por la sociedad. Es muy difícil que tengan trabajo, comida y un lugar donde dormir” cuenta el capitán, Bayoh Conteh. A él le falta la pierna derecha, la perdió con cinco años. “Siempre he vivido discriminado. Al entrar en el equipo empezaron a tratarme como un ser humano. Ahora entreno y estoy estudiando, he olvidado el estrés, el trauma y las dificultades”. Los entrenamientos son en la playa, hundiendo las muletas entre olas y arena, “allí es más difícil, por eso jugar sobre tierra firme no es tan duro” asegura Bayoh.

Están aquí gracias al proyecto One Goal que comparte nombre con el documental de Sergi Agusti, impulsor de esta gira . “En realidad no son solo jugadores. Son activistas que quieren cambiar su sociedad, a mostrar la África menos conocida por la que luchan a diario”. Y lo hacen desde la calle, desde la sensibilización. A través del club organizan partidos y otras actividades para atraer a otros amputados. “Les animamos para que estudien, para que se den cuenta de que no es el final” dice Bayoh, el capitán, “nosotros somos la muestra de que no hay nada en su vida que no puedan hacer”.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie