Cooperación

Rumbo a Gaza

750 activistas de 50 nacionalidades navegan hacia Gaza a bordo de nueve barcos cargados de 10.000 toneladas de ayuda humanitaria

Están fletados por organizaciones turcas, suecas o irlandesas agrupadas en torno a la coalición “Free Gaza” cuyo objetivo es romper el bloqueo israelí.

El Gobierno israelí avisa, abiertamente, de que el intento de ingresar en Gaza "podría derivar en una confrontación violenta con la armada" israelí

Según el diccionario de la RAE un pirata sería aquel “que, bajo amenazas, obliga a la tripulación de un  barco a modificar su rumbo”. Una definición que el artículo 101 de la Convención de Naciones Unidas para el Derecho del Mar puede completar añadiendo que constituye “piratería todo acto ilegal de violencia, detención o depredación cometidos contra un buque o una aeronave en alta mar o contra personas o bienes a bordo de ellos que se encuentren en un lugar no sometido a la jurisdicción de ningún Estado”.

Si bien el derecho matiza que los estados no cometen “piratería”  para el caso que abordamos, la lengua castellana nos ofrece definiciones que se acercan bastante al escenario que Manuel Tapial, Coordinador de la ong Cultura y Paz vaticina para el futuro de la flotilla “Free Gaza”, en la que participa junto a cientos de activistas de diversas nacionalidades y que tiene como objetivo de romper bloqueo a Gaza. Manuel acusa preventivamente a Israel de “actuar como los piratas en el caso de que decidan detenernos y requisar la carga” vaticinando el escenario más probable de lo que sucederá en aguas internacionales, frente a la Franja de Gaza en los próximos días.

¿De qué estamos hablando? Ya puede seguirse en directo a través de internet (livestreaming, facebook y twiter) gracias a 36 periodistas de 20 países la travesía que 750 activistas de cincuenta nacionalidades han emprendido en dirección a la Franja de Gaza a bordo de nueve barcos fletados por organizaciones turcas, suecas o irlandesas. Zarpando desde Estambul, Chipre o Grecia y agrupadas en torno a la coalición “Free Gaza” se han marcado como objetivo romper el bloqueo al que la Franja se encuentra sometida desde hace casi cuatro años. Y lo hacen cargados de 10.000 toneladas de ayuda humanitaria que recolectan hace meses a lo largo de tres continentes. Transportando cemento, material escolar o equipamiento de construcción mientras su búsqueda de confrontación con Israel no es más que pura “provocación de activistas radicales que sólo pretenden apoyar a Hamas. Las tiendas de Gaza rebosan de todo tipo de productos” según Marc Reguev, portavoz del Ministerio de asuntos Exteriores israelí.

Israel prepara centros de detención masiva para ‘acoger’ a los activistas marítimos

Enviar, por tanto, ayuda a Gaza en barco no es inocente. Ni del gusto de las autoridades de Tel Aviv que no se quedan de brazos cruzados y han movilizado a gran parte de su armada para realizar maniobras en el mediterráneo. Unas maniobras a las que, por si quedaba alguna duda de su seriedad, se sumará personalmente en los próximos días Ehud Barak, el Ministro de Defensa. Israel prepara también centros de detención masiva en las localidades de Sderot y Ashkelon para acoger a tan nutrido grupo de activistas marítimos. De capturarlos en aguas internacionales para ser posteriormente recluidos en Israel, como ya ha sucedido anteriormente, muchas voces calificarían medida como de “piratería israelí”.

La flotilla.

El pasado 30 de marzo el irlandés Derek Graham,  Presidente de la organización Free Gaza, compró en subasta el MV Linda, un carguero letón con 2.800 toneladas de capacidad que había sido abandonado en julio de 2009 en el puerto de Dundalk, Irlanda. Posteriormente lo rebautizarían, como emblema de la flotilla con el nombre de Rachel Corrie, en memoria de la activista norteamericana asesinada por un bulldozer israelí en Gaza en 2003.

Junto al MV Linda, la organización de ayuda humanitaria turca IHH aporta su propio barco, el Mavi Marmara, para sumarse a un convoy marino en el que participan 9 barcos. El Presidente de IHH, Bülent Yildirim declaró en la rueda de prensa de presentación de la iniciativa, sentado junto a una máquina de diálisis “esta máquina, necesaria para personas que sufren de insuficiencia renal no está disponible en Gaza. No se permite entrar en Gaza instrumental médico básico debido al embargo, que está condenado por el derecho internacional y por la conciencia humana. Por desgracia, ha estado en vigor durante cuatro años y navegamos para romperlo.”


La delegación española

Además de otro barco fletado por Malasia, el carguero argelino o varios barcos griegos de menor capacidad, la flotilla cuenta con una delegación catalana, coordinada por la organización Cultura y Paz. “Nuestra participación responde a un llamamiento de la sociedad civil europea a romper el cerco a Gaza. Pretendemos conocer en primera persona la situación que vive la población civil en Gaza, mostrarles nuestra solidaridad y afecto. Manuel Tapial, Coordinador de Proyectos de la organización se ratifica en su objetivo de denuncia política “con nuestra presencia queremos llamar a la comunidad internacional a imponer sanciones a Israel hasta que cumpla las resoluciones de las Naciones Unidas”. Tratarán también de transmitir un mensaje de apoyo a los niños de Gaza que estudian en las escuelas de la UNRWA y viajan con cientos de ejemplares del libro en el que recogen los relatos y dibujos de estudiantes de ESO españoles respecto a la situación de los refugiados palestinos. “Al menos los niños de Gaza sabrán, cuando lean los libros que les llevamos, traducidos al árabe, que los niños de Leganés, Getafe o Vallecas conocen su situación y se solidarizan con ellos”. También han creado un blog para informar de cada una de las etapas del viaje y han presentado un manifiesto para el cual solicitan firmas y apoyos. Los representantes de Cultura y Paz declaran indignados ante el silencio que las autoridades españolas han tomado respecto de las amenazas israelíes contra la flotilla. “¿Mantendrán en silencio si Israel decide dispararnos o detenernos en aguas internacionales para llevarnos a la cárcel?” se pregunta Manuel Tapial. ¿Hay previsto algún tipo de apoyo de la flota militar española o internacional a esos buques con ayuda humanitaria que se dirigen a Gaza por aguas internacionales? ¿Ha existido comunicación por parte de nuestro gobierno con el Gobierno israelí para que abandone la posibilidad de ataque, secuestro o interferencia de buques con ayuda humanitaria a Gaza?”

Amenazas por parte del gobierno israelí

El gobierno israelí ha presionado a las autoridades chipriotas para que impidan que, como sucedió en el pasado, el movimiento Free Gaza utilice el puerto de Larnaca. También se ha coordinado con las autoridades egipcias para que ningún puerto de ese país les ofrezca apoyo logístico y, demostrando que las nacionalidades de los activistas que se decidan a retar el bloqueo de Gaza no ejerce ningún poder de disuasión, han convocado a diplomáticos europeos acreditados en Tel Aviv para avisar de que no permitirá bajo ningún concepto lo que califican como “provocaciones”. Avisan, abiertamente, de que el intento de ingresar en Gaza “podría derivar en una confrontación violenta con la armada que terminaría en el arresto por la fuerza de todos los pasajeros” en el momento en que los barcos entren en  la “zona especial de seguridad que la marina israelí ha declarado prohibida a cualquier tipo de navegación”.

Poco importa que más de 40 parlamentarios de diversos países se encuentren entre el pasaje o que el punto de vista de Ewa Jasiewicz, coordinadora del movimiento Free Gaza se instale en el “no violamos ninguna ley, la defendemos. Actuamos impelidos por la necesidad de que un crimen continúe sucediendo, El castigo colectivo de 1,5 millones de personas en la Franja de Gaza. Si la comunidad internacional decide actuar en complicidad, nosotros rompemos el silencio. Respetar el derecho internacional no es optativo. Es obligatorio. Para todos.”

Pequeña historia del movimiento.

No sería la primera vez que los miembros de Free Gaza terminan en un centro de detención israelí. En la que ha sido hasta el momento la última travesía, en junio de 2009, la marina israelí asaltó el barco “Espíritu de la humanidad” a bordo del cual 24 activistas de diferentes países trataban de ingresar a la Franja, remolcándolo a la ciudad de Ashdod, para posteriormente detener y deportar a todos sus pasajeros. Un interesante vídeo de Ricenpeas nos transporta al interior del barco y nos muestra parte de aquel viaje. En otro vídeo de la organización pueden verse el momento del asalto y los argumentos legales que subyacen a la decisión de los organizadores de los barcos de no respetar las decisiones israelíes respecto a su supuesta soberanía sobre las aguas que bañan Gaza.

Todo comenzó el 23 de agosto de 2008, cuando el Liberty y el Dignity, dos pequeños botes que transportaban a 40 activistas de más de una decena nacionalidades, consiguieron atracar en Gaza tras dos años de preparativos más propios de una película de espías que de un movimiento de solidaridad (Pueden verse en este documental de Al Jazeera: Parte 1, parte 2, parte 3, parte 4). Después de que ningún barco extranjero lo lograra en casi cuatro décadas, quedó demostrado que un grupo activista podía introducir tanto personas como mercancías en Gaza articulando una fuerte campaña de presión y apoyo a través de los medios de comunicación.

Tras los asaltos violentos de enero y junio de 2009 los organizadores están preparados, sin duda alguna, para cualquier eventualidad. Huwaida Arraf, una de sus organizadoras, cofundadora del ISM (International Solidarity Movement) que desarrolla actividades de resistencia noviolenta en Palestina desde 2001, aseguró en la rueda de prensa de presentación del nuevo viaje “estamos haciendo lo que nuestros gobiernos deberían hacer”. Sin arredrarse ante las posibilidades de que la flotilla sea detenida, los miembros de Free Gaza saben que “en esta ocasión es diferente. Israel nos ha mostrado que está dispuesto al uso de la fuerza. Por eso es importante demostrar que no nos detendremos y que no aceptamos la noción de que el ejército se saldrá con la suya”. El Primer Ministro turco, Recep Erdogan han declarado que “romper el bloqueo opresivo que sufre la Franja de Gaza se encuentra en la parte alta de las prioridades turcas”. Varios de los barcos navegan bajo pabellón turco y aseguran que disponen, incluso, de helicópteros a bordo, preparados para retransmitir en directo lo que la marina israelí decida hacer para mantener el bloqueo de la Franja de Gaza.

Uri Avnery, portavoz de la organización pacifista israelí “Gush Shalom” ha hecho pública una carta en la que advierte a sus propias autoridades de que “el mundo entero os mira. El Estado de Israel no debería estar interesado en alimentar los televisores internacionales con imágenes de sus comandos navales asaltando por la fuerza a unos cientos de pacifistas internacionales y cooperantes reconocidos y apoyados en sus países de origen. ¿A qué intereses servirán las largas horas de dramáticas retransmisiones en directo mostrando como el ejército más poderoso de la región asalta a activistas noviolentos a bordo de una flotilla humanitaria?”

¿Qué significa el bloqueo de la Franja de gaza?

La iniciativa del movimiento Free Gaza no es un hecho aislado y se suma a las protestas contra el bloqueo de Gaza que publican sistemáticamente organizaciones como Amnistía Internacional que lo califica de “castigo colectivo contra la población civil”. John Ging, Director de operaciones en Gaza de la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) también ha terciado en torno a la iniciativa, declarando que “la comunidad internacional debería concentrarse en la ayuda a la Franja de Gaza tal y como lo hace la flotilla, haciendo llegar la ayuda por mar, en vez de limitarse a publicar declaraciones escritas sobre lo que sería necesario hacer”.

Hoy sabemos -gracias al trabajo de ONG como la israelí GISHA que batalla en los tribunales para reabrir el uso comercial de los pasos fronterizos de Gaza- que se confirman las peores expectativas que la población de Gaza podría tener. Dov Weisglass, asesor del entonces Primer Ministro Ehud Olmert dijo, allá por 2006  “No hay que matar a los palestinos de hambre, sólo dejarles que adelgacen”. No se trataba de una frase retórica. Ni de una metáfora. Hacía referencia a un cálculo real y concreto. Acaba de saberse, través de una filtración de GISHA a la BBC que Israel estudia incluso las calorías que los habitantes de Gaza necesitan para sobrevivir.

La lista de productos que no entran en la Franja de Gaza desde el primer semestre del 2009 es imperdible por la incredulidad que genera leerla. Incluye  harina, aceite de cocinar, sal, azúcar, pasta, ajo, arroz, lentejas, alubias, margarina, leche en polvo, papel de baño, pañales para bebé o pasta de dientes, entre otros productos. Desde noviembre de 2009 Israel prohibe también la entrada en Gaza de pimienta, sábanas, cerillas o velas y desde febrero de 2010, incluso de agua mineral.

View Flotilla May 2010 in a larger map