Cooperación
Libia: la importancia de poder llamar a casa para decir “estoy vivo”
Una ONG de telecomunicaciones instala teléfonos satélite para los refugiados en la frontera de Libia
"En cinco días hemos hecho posible más de 2.000 llamadas"
Tres minutos por persona para tranquilizar, pedir ayuda, encontrar a un familiar perdido...
Eres tunecino y quieres volver a tu país; eres egipcio y quieres huir de una inminente guerra civil; eres negro y tienes miedo de las campañas racistas que toman cuerpo; eres de Bangladesh y en tu interminable camino a Europa te ha estallado una revolución en la cara. Eres una de las cientos de miles de personas que se apretujan contra la frontera de Libia, intenando salir. Quieres ser uno de los 140.000 que ya lo han conseguido. Pero llevas días intentándolo… y puede ir para largo.
No dejas de pensar: debería llamar a casa. Decirle a mis padres, a mis hermanos, a mi niños, que estoy bien; que esto va lento, que nos falta agua y comida, que dormimos al raso, que los llantos de los niños retumban por todas partes… pero que estoy vivo. Que estoy vivo. Seguro que están muy asustados viendo la televisión o leyendo lo poco que salga en el periódico local. Deberías llamar a casa pero no tienes teléfono; o se te quedó sin batería y no hay un enchufe libre en muchos kilómetros a la redonda; o lo perdiste. O lo tuviste que vender.
Dejemos la ficción, aunque sea solo por respeto a las historias reales, pero conservemos la sensación – la necesidad de decir “estoy vivo” – para comprender la importancia de que, entre todo el caos y en una situación que ya se define como crisis humanitaria, de pronto veas un cartel escrito a mano apoyado sobre el capó un coche: “Llama a tu familia”. Gratis.
“En cinco días, hemos hecho posible más de 2.000 llamadas”, nos dice Allan Sebastian, técnico de la ONG francesa Telecomunicaciones sin fronteras (TSF) a la que pertenece ese coche con ese cartel. Llegó el 24 de febrero con otros tres compañeros y llevan 5 días instalando cada mañana dos puestos de telefonía satélite en los lugres más concurridos: el control fronterizo de Ras el Jedir y el campo de refugiados de Choucha, la gran sala de espera de esta situación.
Cada persona tiene 3 minutos para hacer su llamada. “La mayoría de la gente los utiliza para llamar a sus familiares”, nos cuenta Allan, “y se les oye gritar de alegría, llorar. Muchos de ellos llevan una o dos semanas sin poder hablar con nadie”.
A Allan le ha emocionado especialmente el caso de una mujer egipcia que llegó al coche de TSF con sus dos hijos, “el pequeño tendría como 2 años y el mayor unos 8″. Su marido había muerto y comenzó su camino a la frontera con sus niños y con su hermana, a la que perdió entre tanta multitud. “Esta mujer había vendido su teléfono y no tenía forma de encontrar a su hermana”. Lo hizo gracias a sus 3 minutos de teléfono gratis.
Otro caso menos habitual sucedió el día 25. Dos jóvenes de Mali, Masi y Mohamed, acudieron a la frontera sin papeles y sin pasaporte. Como hemos dejado caer antes, ser negro en Libia es ahora mismo un plus de peligrosidad tras los rumores que hablan de subsaharianos contratados como mercenarios por el régimen de Gadafi. Masi y Mohamed pudieron llamar a la embajada de Mali en Túnez y al cabo de unas horas un coche llegó hasta la frontera para sacarlos de allí y devolverlos a su país.
Y como esas, 700 historias por día. “Cada vez viene más gente”, dice Allan. Cada vez la cola alrededor de su coche es más larga. La mayoría de las personas, extranjeros que trabajaban en Libia de forma permanente o como paso previo en su camino a Europa: de Mali, de Ghana, de Filipinas, de Somalia, de Vietnam, de Pakistán, de Bagladesh, de Corea, de Marruecos… “De China también hay muchos, pero el Gobierno chino ha puesto sus propios puestos de atención y comunicación”, nos cuenta Allan.
Los equipos de Telecomunicaciones sin fronteras, que han recorrido 60 países desde 1998, se han utilizado también estos días para proporcionar conexión a Internet vía satélite a las organizaciones humanitarias que trabajan en el terreno. Personal de ACNUR, de la Media Luna Roja o médicos tunecinos han podido coordinar sus trabajos gracias a los minutos de conexión facilitados por TSF. Desde el sábado, parte del campamento de refugiados tiene WiFi por satélite para los trabajadores de servicios de emergencia.
![26 Feb [TSF] Tunisia-Libya Transit camp (12)](http://periodismohumano.com/files/2011/03/26-Feb-TSF-Tunisia-Libya-Transit-camp-12-600x450.jpg)
![28 Feb [TSF] Tunisia-Libya Transit camp (6)](http://periodismohumano.com/files/2011/03/28-Feb-TSF-Tunisia-Libya-Transit-camp-6-600x389.jpg)
![26 Feb [TSF] Tunisia-Libya Transit camp (13)](http://periodismohumano.com/files/2011/03/26-Feb-TSF-Tunisia-Libya-Transit-camp-13-600x450.jpg)
![27-Feb-[TSF]-Tunisia-Libya-Transit-camp-(6)](http://periodismohumano.com/files/2011/03/27-Feb-TSF-Tunisia-Libya-Transit-camp-6-600x450.jpg)









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