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Cooperación

Había una vez… el mundo

El cuento, un intrumento para conocer cómo ven el mundo los niños

250 niños, 24 educadores y 50 voluntarios de nueve países han participado en Burbujas de ilusión

"Lo hemos hecho con un ordenador, una caja de lápices de colores y un montón de folios"

Participantes de Burbujas de Ilusión

Luna ha recorrido medio mundo en burbuja. Es sevillana, tiene doce años pero no es real. Su rostro, su cuerpo y su forma de ser se la han inventado un grupo de niños de Mairena del Aljarafe. Allí surgió hace dos años la semilla de Burbujas de Ilusión, un proyecto de la Asociación de Vecinos Casco de la localidad sevillana con el que más de 250 niños han viajado a través de un cuento por Guatemala, Argentina, Colombia, México, Palestina, Pakistán y Bangladesh. “Lo hemos hecho con un ordenador, una caja de lápices de colores y un montón de folios”, cuenta Manolo Moreno, uno de sus creadores.

Manolo es educador, la idea surgió hablando un día su amigo Sayid, profesor en Tánger, a raíz de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. “Los medios empezaron a mostrar una mala imagen de la cultura islámica. Quisimos hacer algo y sabemos que a través de los niños es la mejor manera”. La primera fase se llamó “Un mundo de colores”. Pero la expansión del proyecto llegó hace dos años cuando comenzaron a montar “Burbujas de ilusión”. A los chavales, de entre once y catorce años, les dan el “había una vez”, el inicio de un cuento, a partir de ahí es su imaginación la que construye a historia, a raíz de sus tradiciones, sus experiencias y su propio entorno. Los relatos y dibujos son puestos en común hasta que se llega a un consenso. De cada país sale un personaje y una historia que es compartida con el resto a través de internet. “Se sorprendían mucho con la forma de hablar español en Latinoamérica, con las comidas, los paisajes. Ha sido muy ilusionante”.

Luna. Mairena del Aljarafe

Ilusionante pero no fácil. “Somos una asociación de vecinos por lo que nuestros recursos son muy limitados. Imagínate poner de acuerdo a gente de Pakistán y Argentina, con franjas horarias muy diferentes. Nos ha costado noches sin dormir” dice con orgullo. Además, el proyecto se paralizó cuatro meses por el ataque a Gaza, tuvieron que enfrentarse al cierre de los colegios en México, Guatemala y Argentina por la gripe A y al conflicto entre los talibanes y el ejército pakistaní, “el coordinador tenía que pasar por la zona y se jugaba la vida para llevar la información del cuento”, recuerda Manolo que a pesar de todo, y visto el resultado del proyecto lo toma con humor cuando habla de los problemas de internet. “Era más fácil que trajera los cuentos andando desde Pakistán a aquí a que le llegaran los correos. En Pakistán Internet va muy lento. Y en Guatemala la profesora iba con la torre a cuestas porque no tenía portátil para poder enseñarle a los niños lo que mandaban de otros países. ¡Ay, la brecha digital!”

Pero lo mejor para enterder Burbujas de Ilusión es ver directamente sus dibujos y comparar a la Luna española con Gaucho Martín de Argentina o Amin de Marruecos. O las calles de Mairena del Aljarafe con las del Currulao, en Colombia o El Zócalo en México.

En Sevilla decidieron que la historia comenzara a través del sueño de Luna, a la que han llevado por el casco histórico de Mairena del Aljarafe, ha ido al cine, a la antigua Expo de Sevilla y a comer al “Mudo”, que es como se conoce cariñosamente al dueño de un restaurante de la zona, “donde tienen las mejores gambas del mundo” dice Manolo. “El hombre es sordomudo, estuvimos con él y los chavales les explicaron el proyecto y lo que querían hacer, se emocionó mucho”. La historia de Luna y la de los otros nueve personajes del resto de países participantes que la acompañanen el viaje se han unido en una sola. Todos recorren el mundo en burbuja y se bajan en cada pueblo o ciudad. Visitan las fiestas de México, las ruinas de Gaza, o la mezquita de Tánger. Eso es el cuento Burbujas de Ilusión, un libro que han conseguido publicar y de distribución gratuita y que está en tres idiomas, castellano árabe e inglés.

Eso ha sido posible gracias a la financiación que han recibido porque la asociación no cuenta con recursos para ello. “Recibimos una carta de la ONU felicitándonos por el proyecto y eso nos abrió todas las puertas porque hasta ese día el proyecto era el mismo que antes de recibir la carta”. El proyecto, en el que han participado 258 niños y niñas, 24 educadores y 50 voluntarios, terminó en diciembre con un encuentro internacional en el que juntaron a profesores y a representantes de cada grupo de chavales, “esto sí que es una alianza de civilizaciones” cuenta Manolo que le decía Sayid ese día. El pasado fin de semana ganaron el V Certamen Iniciativa Solidaria, organizado por la ONGD Jóvenes y Desarrollo. Y de ahí a más. Ya preparan un nuevo proyecto del que no pueden contar mucho porque “aquí todo es consensuado” asegura Manolo, pero sabemos que la idea es conectar a los niños a través de los juegos tradicionales de cada país.

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Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

3 comentarios

  1. Cristina

    IMPRESIONANTE!!!! no había oído hablar de este proyecto hasta hoy y me parece un trabajo excelente, ójala se pusieran en marcha más proyectos como este.

  2. rosa gandulla

    Increible el esfuerzo, dedicación y cariño que habéis puesto en este proyecto. Enhorabuena

  3. Maravilloso trabajo. Uniendo corazones con una humanidad digna de expandir! Me alegro mucho por el reconocimiento de la ONU. Una gran vocación y un gran respeto a la dignidad de la vida! felicitaciones! Greetings!

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